Los prejuicios

Los prejuicios son las ideas preconcebidas que tenemos de

otras personas sin apenas conocerlas. Es nuestra forma de encasillarlas debido a la

educación recibida a nuestras experiencias pasadas o a lo que hemos oído de ellas; de esta

manera vamos distorsionando y limitando nuestras relaciones sociales y me pregunto cómo

sería esta sociedad sin prejuicios, me imagino que no habría puntos de vista ya que

veríamos la realidad social tal cual es. De que valdrían los partidos políticos y las

asociaciones, los muros y las fronteras, lo nuestro y lo de ellos.

Ríe cuando puedas.

Bien, ahí me tienes en uno de esos días en los que nadie te coge el teléfono y las paredes se te echan encima. Yo sé que siempre hay salida, pero saber que todo irá mejor no quita que me sienta hecho una porquería.
Pasan los años, los proyectos, los sueños.
¿Recuerdas como querías ser cuando eras pequeño?.
crecer es darse cuenta de que la vida no es como quisieras que fuera
todo es mucho más complejo responsabilidades, luchas, deberes, sonreír cuando no te apetece, mentir para no hacer daño a la gente que quieres, fingir cuando perfectamente sabes que te mienten.
¿merece la pena hacer lo que se supone que debes más veces de lo que realmente quieres?
¿Por qué terminé haciendo lo que todos hacen si se supone que siempre me sentí diferente?
he sido un cobarde disfrazado de valiente, siempre pendiente del qué dirá la gente. escondo mis miedos para parecer fuerte, pero ya no más, es hora de ser consecuente porque, porque creo que lo he visto, amigos y... Quizás la clave para ser realmente libre sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites ser honesto con uno mismo, centrarse en lo importante y olvidarse del ruido. Quizás la clave para ser realmente libre sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites.
No obcecarse con los objetivos, tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo.
Con este tema me hago una promesa y es hacer lo que sea para encontrar soluciones no problemas sé que no soy perfecto, bien, no me castigaré más por no serlo voy a aprender a decir que no, a aceptarme como soy, a medir el valor, porque a veces fui valiente por miedo, sé que suena extraño pero saben qué? lo peor de todo es que es cierto.
Hoy busco, dormir agusto, no suena muy ambicioso pero créeme es mucho. llevo veinticuatro años estudiando la vida. ¿Qué no hay mal que por bien no venga? eso es mentira. me centraré en lo importante, en mi familia, mis amigos mi pasión por el Dº aceptaré que tengo derecho a estar de bajón de vez en cuando porque estar de bajón es humano no pienso rendirme ante ningún problema confío en mí soy capaz de vencer lo que sea, volveré a caer millones de veces pero siempre volveré a erguirme porque me di cuenta de que oh, si mis amigos me di cuenta de que...
Quizás la clave para ser realmente libre sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites ser honesto con uno mismo, centrarse en lo importante y olvidarse del ruido Quizás la clave para ser realmente libre sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites No obcecarse con los objetivos, tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo.
chojin.

Conciencia

No se trata de dar explicaciones, de buscarlas ni de explicárnoslo todo, ¿juzgar?, ve y búscate un dios, comete un crimen, delinque … yo no soy ningún ejemplo de racionalismo sino todo, y de todo lo contrario ... ¿Qué nos educan científica

mente?, ¡seguro¡ , como si los sentimientos fuesen fácilmente racionalizables de poder serlo… los comportamientos levemente, pero no mucho mas: no siempre sabemos porque hacemos las cosas… aun menos si las hacemos bien, pretendiéndolo o porque las hacen los otros, cosa que no quita que debamos rendir cuentas o ser un poco coherentes en todo aquello que hayamos hecho a conciencia , la poca que podamos tener, no me imagino un mundo completamente “inocente” o “sin culpa”, irresponsable por incierto; tampoco un mundo absolutamente culpable y asesino, aunque me cueste hacerlo

No se trata de rendir cuentas, pero si al menos de hacernos mas aprensibles, que no aprensivos (lo mínimo que lleguemos a comprender de nosotros mismos y consigamos hacer entender a los demás) , y quizás menos despreocupados … la frivolidad no la quiero, para con los míos … en general y ante todo, ni lo se ni me importa.

Para amar.

Recuerdo cuando dije que este invierno seria menos frió que el anterior y aqui estoy congelándome No es fácil para mi hablar de esto y manosear las mismas palabras de amor que se entregan a cualquiera

Para amar, para amar debes tratar de poco entregar Para amar, para amar tu identidad debes falsear Para amar, para amar siendo estúpido, serás feliz Para amar, para amar debes evitar soñar debes olvidar soñar.
Recuerdo cuando me hice que en el mundo sólo podría hacerme feliz alguna vez alguien como tu nadie mas que tu Caminando en el frio me pregunto si no ha nacido alguna chiquilla quedo sepa amar y quiera inventar una nueva forma para amar... Para amar debes tratar de poco entregar Para amar, para amar tu identidad debes falsear Para amar, para amar siendo estúpido serás feliz Para amar, para amar debes evitar soñar.
Amor, Amor donde oí esa palabra antes rehíce por tí mi horario y compré más calendarios me pase un video en tres dimensiones con un final feliz. Trate de inyectarme mi viejo optimismo pero ese que resultó aún era yo listo para amar
nunca pensé que justo este invierno sería el más frio que he visto pasar yo no sirvo para amar.
los prisioneros.

Los Gatos mis Maestros.

ya sé. ya sé. son limitados, tienen necesidades y preocupaciones distintas. pero los observo y aprendo de ellos.
me gusta lo poco que saben, que es tantísimo. se quejan pero nunca se preocupan. caminan con una dignidad sorprendente. duermen con una simplicidad directa que los seres humanos sencillamente no podemos comprender. sus ojos son más hermosos que los nuestros. y pueden dormir 20 horas al día sin vacilar ni sentir remordimientos. cuando me siento bajo de ánimos me basta con observar a mis gatos y me vuelve la valentía. estudio a estas criaturas son mis maestros.
bukowski.

Jeff Buckley.

Supongo que no es muy original dedicarle una entrada a Jeff Buckley.

A estas alturas, años después de su muerte, son miles, posiblemente cientos de miles, los blogs, webs y, por supuesto, los artículos impresos, que se han podido escribir sobre su figura. Así que no voy a contar nada que no se haya dicho ya, posiblemente, con mejor prosa y más información que yo. El caso es que hablando con un amigo... (Tengo que puntualizar que la mayoría de mis amigos tienen mucha idea de música, ademas tienen muy buen gusto, están siempre abiertos a mis recomendaciones). Decía que hablando con un amigo, me comentó que había escuchado una canción y que era incapaz de quitársela de la cabeza, – “si, hombre, esa tan conocida del Hallelujah”. La del Hallelujah... Le digo que el autor es Leonard Cohen, cuando éste me replica que no, que sabe muy bien quien es ese weon y no era quien sonaba en la radio.
“Bueno esta canción la han versionado cientos de artistas, pero entre todos, Jeff Buckley la hacía especialmente estremecedora", le respondí. Hubo un antes y un después de la versión que fue incluida en su debut discográfico, en realidad hubo un antes y un después de Jeff Buckley.

Pocos músicos recientes han dejado semejante huella con tan escaso legado, no por nada influencio a RADIOHEAD,

tal vez la mejor banda del ultimo tiempo,

chris cornell (su amigo) y un montón de músicos mas.

En 1994 entregó al mundo GRACE. Una obra difícil de catalogar que puso de acuerdo a toda la crítica y a buena parte del público: esa voz era lo mejor que le había sucedido al mundo de la música en mucho tiempo. Era especial, le gustaba grabar en directo, con la banda tocando simultáneamente, y a ser posible, en una toma, sin trampa ni cartón. Era un compositor fabuloso, pero cuando se encaraba con una versión ajena, la retorcía hasta hacerla suya. Después de él, ¿a ver quién se atrevía con la canción? Eso sucedió con“Hallelujah”. De hecho, mucha gente reconoce la canción como suya.
pero la emoción que transmite Jeff Buckley es muy difícil de conseguir, imposible de describir. Te guste el estilo que te guste, aunque no te guste la música, si escuchar el álbum no te pone la carne de gallina, entonces es que no tienes alma.

Perdidos en Tokio y también en Santiago.

Es tarde, no puedo dormir al igual que le pasa a Charlotte, enciendo el DVD para ver por sexta vez esta película. Hay mucha gente a la que no le gusta esta película por varias razones: por que el personaje que encarna Scarlett no avanza en absoluto o bien porque la película en sí no avanza, es lenta.
Pero, qué ocurre cuando llegamos a un punto de nuestro estado de ánimo en el que no se avanza, un periodo (con lo cual tiene principio y final aunque de esto último no nos percatemos) en el que el sentido de retroceso es mayor que el sentido de avance. Ese sentimiento de sentirte ajeno a tu própia vida, a tu entorno, familia, amigos y pareja. Qué ocurre cuando estas en ese punto de la llanura donde no ves otra cosa que una gran depresión. Posiblemente este tipo de sentimiento no lo comparta todo el mundo. Pero estoy seguro que más de uno se ha visto en esta situación límite y absurda basada en un inconformismo interior debido a no saber qué hacer con nuestro própio futuro o incluso nuestro própio presente.
Es una película que habla de la soledad en el estado más avanzado, en el estado más actual en una cultura de masas donde cada uno somos una pequeña estrella de toda la vía láctea. Que todo es circustancial y efímero. Es una película íntima que recomiendo ver sólo y por la noche, cuando no se pueda dormir (muchas personas dirán que es un buen antídoto contra el insomnio, yo opino todo lo contrario). Es una película no apta para gente vacía, sólo para aquellos que alguna vez se han sentido fuera de lugar, fuera incluso de ellos mismos. Es todo aquello que "se pierde al traducir", todo aquello que no tiene un sentido completo.

"Entrevista a Bukowski"

Bares.
"Ya no voy mucho a bares. Saqué eso de mi sistema. Ahora, cuando entro a un bar, siento náuseas. Estuve en demasiados, es apabullante. Son para cuando uno es más joven: todo eso de irse a las manos con un tipo, hacerse el macho, levantarse minas. A mi edad, ya no lo necesito. Hoy sólo entro a los bares para mear. A veces cruzo la puerta y empiezo a vomitar".
El alcohol.
"El alcohol es probablemente una de las mejores cosas que han llegado a esta tierra, además de mí. Entonces nos llevamos bien. Es destructivo para la mayoría de la gente, pero yo soy un caso aparte. Hago todo mi trabajo creativo cuando estoy intoxicado. Incluso me ha ayudado con las mujeres. Siempre fui reticente durante el sexo, y el alcohol me ha permitido ser más libre en la cama. Es una liberación porque básicamente yo soy una persona tímida e introvertida, y el alcohol me permite ser este héroe que atraviesa el espacio y el tiempo, haciendo un montón de cosas atrevidas... Entonces el alcohol me gusta, cómo no".
Fumar.
"Me gusta fumar. El cigarrillo y el alcohol se equilibran. Yo solía despertarme de una borrachera y había fumado tanto que mis dos manos estaban amarillas, casi marrones, como si tuviera puestos guantes. Y me preguntaba: '¡Mierda! ¿Cómo se verán mis pulmones?'".
Pelear.
"La mejor sensación es cuando golpeás a un tipo que no se supone que puedas golpear. Una vez me metí con un tipo, me estaba insultando. Le dije: 'Bueno, adelante'. No tuve ningún problema, le gané la pelea fácilmente. Estaba tirado en el piso. Tenía la nariz ensangrentada. Me dijo: 'Jesús, te movés siempre tan lentamente que pensé que serías fácil. Y cuando empezó la condenada pelea, ya no podía ver tus manos, te volviste tan rápido. ¿Qué pasó?'. Le dije: 'No sé, hombre. Así son las cosas. Uno ahorra para cuando tiene que usarlo'".
Los gatos.
"Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira a los gatos y se siente mejor, porque ellos saben que las cosas son como son. No hay por qué entusiasmarse y ellos lo saben. Por eso son salvadores. Cuantos más gatos uno tenga, más tiempo vivirá. Si tenés cien gatos, vivirás diez veces más que si tenés diez. Algún día esto será descubierto: la gente tendrá mil gatos y vivirá para siempre. Realmente es ridículo".
Las mujeres y el sexo.
"Yo las llamo máquinas de quejarse. Las cosas con un tipo nunca están bien para ellas. Y cuando me tiran toda esa histeria... Tengo que salir, agarrar el auto e irme. A cualquier parte. Tomar una taza de café en algún lado. En cualquier lado. Cualquier cosa menos otra mujer. Supongo que están construidas de diferente manera, ¿no? Cuando la histeria empieza, se acaba todo. Uno se tiene que ir, ellas no entienden por qué. '¿Adónde vas?', te gritan. '¡Me voy a la mierda, nena!'. Piensan que soy un misógino, pero no es verdad. Es puro boca a boca. Escuchan que Bukowski es 'un cerdo macho chauvinista', pero no chequean la fuente. Seguro, a veces pinto una mala imagen de las mujeres en mis cuentos, pero con los hombres hago lo mismo. Incluso yo salgo mal parado muchas veces. Si realmente pienso que algo es malo, digo que es malo, sea hombre, mujer, niño o perro. Las mujeres son tan quisquillosas, piensan que me las agarro con ellas en particular. Ése es su problema".
La primera vez.
"Mi primera vez fue la más rara. No sabía cómo hacerlo, y ella me enseñó a chuparle la concha y todas esas cosas de coger. Me acuerdo de que me decía: 'Hank, sos un buen escritor, pero no sabés una mierda sobre las mujeres'. '¿Qué querés decir? Estuve con un montón de mujeres.' 'No, no sabés nada. Dejame enseñarte algunas cosas.' Le dije que bueno y ella: 'Sos buen estudiante, entendés rápido'. Eso fue todo. (Está un poco avergonzado. No por los detalles sino por el sentimentalismo del recuerdo.) Pero todo ese asunto de chupar conchas se puede poner un poco servil. Me gusta hacerlas gozar, pero... Todo está sobrevalorado. El sexo sólo es una gran cosa cuando no lo hacés".
El sexo antes del sida (y su casamiento).
"Yo nada más entraba y salía de entre las sábanas. No sé, era como un trance, un trance de coger. Y las mujeres... uno les decía algo, las tomaba de la muñeca, 'vamos, nena', las guiaba hasta el dormitorio y se las cogía. Cuando uno entra en el ritmo, sigue adelante. Hay un montón de mujeres solitarias allá afuera. Son lindas, pero no se saben conectar. Están sentadas solas, van al trabajo, vuelven a la casa... es algo maravilloso para ellas que un tipo se les aparezca. Y si se sienta cerca, bebe y habla, es entretenimiento. Estuvo bien, tuve suerte. Las mujeres modernas... no te cosen los botones".
Escribir.
"Escribí un cuento desde el punto de vista de un violador de una niña muy pequeña. Y la gente me acusó. Me hicieron entrevistas. Decían: '¿Le gusta violar a niñitas?'. Dije: 'Por supuesto que no. Estoy fotografiando la vida'. Me metí en problemas con montones de cosas. Pero, por otro lado, los problemas venden libros. Pero, en última instancia, escribo para mí. (Da una larga pitada a su cigarrillo.) Es así. La pitada es para mí, la ceniza es para el cenicero. Eso es publicar. Nunca escribo de día. Es como ir al supermercado desnudo. Todo el mundo te puede ver. De noche es cuando se sacan los trucos de la manga... la magia".
La poesía.
"Siempre recuerdo que, en el patio de la escuela, cuando aparecía la palabra 'poeta' o 'poesía', todos los pendejos se reían y se burlaban. Puedo ver por qué: es un producto falso. Ha sido falso y snob y endogámico por siglos. Es ultradelicado, sobreapreciado. Es un montón de mierda. Durante siglos, la poesía es casi basura total. Es una farsa. Ha habido grandes poetas, no me entienda mal. Hay un poeta chino llamado Li Po. Podía poner más sentimiento, realismo y pasión en cuatro o cinco sencillas líneas que la mayoría de los poetas en sus doce o trece páginas de mierda. Y bebía vino también. Solía quemar sus poemas, navegar por el río y beber vino. Los emperadores lo amaban porque podían entender lo que decía. Por supuesto, sólo quemó sus poemas malos. Lo que yo quise hacer, si me disculpa, es incorporar el punto de vista de los obreros sobre la vida... los gritos de sus esposas que los esperan cuando vuelven del trabajo. Las realidades básicas de la existencia del hombre común... algo que pocas veces se menciona en la poesía desde hace siglos. Mejor, que quede registrado que dije que la poesía es una mierda desde hace siglos. Y una vergüenza".
Céline.
"La primera vez que leí a Céline, me fui a la cama con una caja grande de galletitas Ritz. Empecé a leerle y me comía una galletita Ritz, me reía, me comía una Ritz, leía. Leí la novela entera de un tirón y me terminé la caja de galletitas. Y me levanté y tomé agua. Tendrías que haberme visto. No me podía mover. Eso es lo que un buen escritor te puede hacer. Casi te puede matar. Un mal escritor puede hacerlo, también".
Shakespeare.
"Es ilegible y está sobrevalorado. Pero la gente no quiere escuchar esto. Uno no puede atacar templos. Ha sido fijado a lo largo de los siglos. Uno puede decir que tal es un pésimo actor, pero no puede decir que Shakespeare es mierda. Cuando algo dura mucho tiempo, los snobs empiezan a aferrarse a él, como ventosas. Cuando los snobs sienten que algo es seguro, se aferran. Pero si les decís la verdad, se ponen salvajes. No pueden soportarlo. Es atacar su propio proceso de pensamiento. Me desagradan".
Su material de lectura favorito
"Leí en el The National Enquirer una nota titulada '¿Es su marido homosexual?'. Linda me dijo: '¡Tenés voz de puto!'. Yo dije: 'Oh, sí, siempre me lo pregunté'. Ese artículo decía: '¿Su marido se depila las cejas?'. Y yo pensé, mierda, lo hago todo el tiempo. Ahora sé lo que soy. Me depilo las cejas, soy un puto. Es muy amable de parte de The National Enquirer decirme lo que soy". El humor y la muerte "El último gran humorista era un tipo llamado James Thurber. Pero su humor era tan magnífico que tuvieron que ignorarlo. Este tipo era, podría decirse, un psiquiatra de las edades. Tenía algo ambiguo, hombre-mujer, veía cosas. Era sanador. Su humor era tan real que uno gritaba de risa, era como una liberación frenética. Aparte de Thurber, no puedo pensar en nadie... Yo tengo algo de humorista, pero no como él. No llamo humor a lo que tengo, lo llamo un 'filo cómico'. Estoy colgado en eso. Casi todo lo que pasa es ridículo. Cagamos todos los días. Eso es ridículo, ¿no te parece? Tenemos que seguir meando, poniendo comida en nuestras bocas, nos sale cera de los oídos. Tenemos que rascarnos. Cosas feas y tontas, ¿o no? Las tetas no sirven para nada, salvo...".
Nosotros.
"La verdad es que somos monstruosidades. Si pudiéramos vernos, podríamos amarnos, darnos cuenta de lo ridículos que somos, con nuestros intestinos retorcidos por los que se desliza lentamente la mierda mientras nos miramos a los ojos y decimos: 'Te amo'. Nos carbonizamos y producimos mierda, pero no nos tiramos pedos cerca del otro. Todo tiene un filo cómico".
Ganar.
"Y después nos morimos. Pero la muerte no nos ha ganado. No ha mostrado ninguna credencial. Nosotros hemos mostrado todas las credenciales. Con el nacimiento, ¿nos ganamos la vida? No realmente, pero de seguro la hija de puta nos tiene atrapados... La muerte me provoca resentimiento, la vida también, y mucho más estar atrapado entre las dos. ¿Sabés cuantas veces intenté suicidarme? Dame tiempo, sólo tengo 66 años. Sigo trabajando en eso. Cuando uno tiene tendencias suicidas, nada lo molesta, excepto perder en las carreras de caballos. ¿Por qué será? A lo mejor porque uno usa su mente en las carreras, no su corazón. Pero nunca cabalgué. No estoy muy interesado en el caballo sino en el proceso de acertar o no, selectivamente".
Las carreras.
"Traté de ganarme la vida con las carreras por un tiempo. Es doloroso. Es vigorizante. Todo está al límite, el alquiler, todo. Pero uno tiende a ser cuidadoso. Una vez estaba sentado en una curva. Había doce caballos en la carrera y estaban todos amontonados. Parecía un gran ataque. Todo lo que veía era esos grandes culos de caballo subiendo y bajando. Parecían salvajes. Miré esos culos de caballos y pensé: 'Esto es una locura total'. Pero hay otros días en los que ganás cuatrocientos o quinientos dólares, ganás ocho o nueve carreras al hilo, y te sentís Dios, como si lo supieras todo. Y todo queda en su lugar".
La gente.
"No miro mucho a la gente. Es perturbador. Dicen que si mirás mucho a otra persona, te empezás a parecer a ella. Pobre Linda. La mayoría de las veces me la puedo pasar sin la gente. La gente no me llena, me vacía. No respeto a nadie. Tengo un problema en ese sentido. Estoy mintiendo pero, creeme, es verdad".
La fama.
"Es destructora. Es una puta, una perra, la destructora más grande de todos los tiempos. A mí me tocó la mejor parte porque soy famoso en Europa y desconocido aquí, en Estados Unidos. Soy uno de los hombres más afortunados. La fama es terrible. Es una media en una escala del denominador común, la meten trabajando a un nivel bajo. No tiene valor. Una audiencia selecta es mucho mejor".
La soledad.
"Nunca me sentí solo. He estado en una habitación, me he sentido suicida. Estuve deprimido, me he sentido horrible más allá de lo descriptible, pero nunca pensé que una persona podía entrar a una habitación y curarme. Ni varias personas. En otras palabras, la soledad no es algo que me molesta porque siempre tuve este terrible deseo de estar solo. Siento la soledad cuando estoy en una fiesta, o en un estadio lleno de gente vitoreando algo. Citaré a Ibsen: 'Los hombres más fuertes son los más solitarios'. Nunca pensé: 'Bueno, ahora va a entrar una rubia hermosa y vamos a garchar, y me va a frotar las bolas, y me voy a sentir bien'. No, eso no iba a ayudar. Viste cómo piensa la gente común: 'Guau, es viernes a la noche, ¿qué vamos a hacer? ¿Quedarnos acá sentados?'. Bueno, sí. Porque no hay nada allá afuera. Es estupidez. Gente estúpida mezclándose con gente estúpida. Que se estupidicen entre ellos. Nunca tuve la ansiedad de lanzarme a la noche. Me escondía en bares porque no quería esconderme en fábricas. Eso es todo. Les pido perdón a los millones, pero nunca me sentí solo. Me gusta estar conmigo mismo. Soy la mejor forma de entretenimiento que puedo encontrar".
El tiempo libre.
"Es muy importante tener tiempo libre. Hay que parar por completo y no hacer nada por largos períodos para no perderlo todo. Seas un actor o una ama de casa, cualquier cosa, tiene que haber grandes pausas en las que no hacés nada. Uno se tira en una cama a mirar el techo. Hacer nada es muy, muy importante. ¿Y cuánta gente lo hace en la sociedad moderna? Muy poca. Por eso la mayoría está totalmente loca, frustrada, enojada y odiosa. Antes de casarme, o de conocer a muchas mujeres, bajaba las cortinas y me metía en la cama por tres o cuatro días. Me levantaba para cagar y para comer una lata de porotos. Después me vestía y salía a la calle, y el sol brillaba y los sonidos eran maravillosos. Me sentía poderoso, como una batería recargada. Pero, ¿sabés qué me tiraba abajo? El primer rostro humano que veía en la vereda. Esa cara nomás me hacía perder la mitad de la carga. Esta cara monstruosa, sin expresión, tonta, sin sentimientos, cargada de capitalismo. Pero aún así valía la pena, me quedaba la mitad de la carga todavía. Por eso el tiempo libre es importante. Y no digo tomarse tiempo para tener pensamientos profundos. Hablo de no pensar en absoluto. Sin pensamientos de progreso, sin pensamientos sobre uno mismo. Sólo ser un haragán. Es hermoso".
La belleza.
"No existe algo como la belleza, especialmente en un rostro humano, eso que llamamos fisonomía. Todo es un imaginado y matemático alineamiento de rasgos. Por ejemplo, si la nariz no sobresale mucho, si los costados están bien, si las orejas no son demasiado grandes, si el cabello no es demasiado largo. Es una mirada generalizadora. La gente piensa que ciertos rostros son hermosos, pero, realmente, no lo son. La verdadera belleza, por supuesto, viene de la personalidad. No tiene nada que ver con la forma de las cejas. Me dicen de tantas mujeres que son hermosas... pero cuando las veo, es como mirar un plato de sopa".
La fealdad.
"No existe. Hay algo llamado deformidad, pero la simple fealdad no existe. He dicho".
Érase una vez.
"Era invierno, yo me estaba muriendo de hambre intentando ser escritor en Nueva York. No había comido en tres o cuatro días. Así que finalmente dije: 'Me voy a comer una gran bolsa de pochoclo'. Cada grano era como un churrasco. Tragaba y echaba pochoclo a mi estómago que decía '¡Gracias, gracias!'. Estaba en el paraíso, caminando por ahí, hasta que dos tipos pasaron a mi lado y uno le dijo al otro: '¡Jesús!'. El otro dijo: '¿Qué pasa?' '¿Viste a ese tipo comiendo pochoclo? Dios, era horrible.' Así que no pude disfrutar el resto del pochoclo. Pensé qué quisieron decir con eso de que 'era horrible'. Yo estaba en el paraíso. Supongo que era un poco cochino. Ellos siempre pueden distinguir a un tipo hecho mierda".
La prensa.
"Disfruto las cosas malas que se dicen sobre mí. Aumenta la venta de libros y me hace sentir malvado. No me gusta sentirme bien porque soy bueno. ¿Pero malo? Sí. Me da otra dimensión. Me gusta ser atacado. '¡Bukowski es desagradable!' Eso me hace reír, me gusta. '¡Es un escritor desastroso!' Sonrío más. Me alimento de eso. Pero cuando un tipo me dice que dan un texto mío como material de lectura en una universidad, me quedo boquiabierto. No sé, me aterra ser demasiado aceptado. Siento que hice algo mal".
El dedo.
(Levanta el dedo meñique de su mano izquierda) "¿Viste alguna vez este dedo? (El dedo parece paralizado en una forma de "L". Me lo rompí una noche, borracho. No sé por qué, pero nunca se acomodó. Pero funciona perfecto para la letra 'a' de la máquina de escribir, y qué demonios, le agrega algo a mi personaje".
La valentía.
"A la mayoría de la gente supuestamente valiente le falta imaginación. Es como si no pudieran concebir lo que sucedería si algo saliera mal. Los verdaderos valientes vencen a su imaginación y hacen lo que deben hacer".
El miedo.
"No sé nada sobre eso".
(Se ríe.)
La violencia.
"Creo que, la mayoría de las veces, la violencia es malinterpretada. Hace falta cierta violencia. En nosotros hay una energía que necesita ser sacada. Creo que si esa energía es contenida, nos volvemos locos. La paz última que todos deseamos no es un área deseable. De alguna manera, no estamos destinados a eso. Por eso me gusta ver peleas de boxeo, y por eso yo mismo las protagonizaba en mi juventud. A veces se llama violencia a la expulsión de energía con honor. Hay locura interesante y locura desagradable. Hay buenas y malas formas de violencia. Es un término vago. Está bien si no se hace a expensas de otros".
El dolor físico.
"Con el tiempo uno se endurece, aguanta el dolor físico. Cuando estaba en el Hospital General, un tipo entró y dijo: 'Nunca vi a nadie aguantar la aguja con tanta frialdad'. Eso no es valentía. Si uno aguanta suficiente dolor, uno cede. Es un proceso, un ajuste. Pero no hay forma de acostumbrarse al dolor mental. Me mantengo lejos de él".
La psiquiatría.
"¿Qué consiguen los pacientes psiquiátricos? Una cuenta. Creo que el problema entre un psiquiatra y su paciente es que el psiquiatra actúa de acuerdo al libro, mientras que el paciente llega por lo que la vida le ha hecho. Y aunque el libro pueda tener cierta perspicacia, las páginas siempre son las mismas y cada paciente es diferente. Hay muchos más problemas individuales que páginas. Hay demasiada gente loca como para resolverlo diciendo: 'Tantos dólares por hora, cuando suena el timbre terminamos'. Eso sólo puede llevar a una persona un poco loca a la locura total. Recién empiezan a abrirse y a sentirse bien cuando el psiquiatra dice: 'Enfermera, arregle la próxima cita'. Todo es asquerosamente mundano. El tipo está ahí para quedarse con tu culo, no para curarte. Quiere tu dinero. Cuando suena el timbre, que entre el siguiente loco. Ahora, el loco sensible se va a dar cuenta de que cuando el timbre suena, significa que lo cagaron. No hay límites de tiempo para curar la locura, y no hay cuentas para eso, tampoco. Muchos de los psiquiatras que yo he visto parecen estar al límite ellos mismos, además. Pero están demasiado cómodos. Creo que el paciente quiere ver un poco de locura, no demasiado. Ah, los psiquiatras son totalmente inútiles. ¿Siguiente pregunta?".
La fe.
"La fe está bien para los que la tienen. Mientras no me la tiren por la cabeza. Tengo más fe en mi plomero que en el ser eterno. Los plomeros hacen un buen trabajo. Dejan que la mierda fluya".
El cinismo.
"Siempre me acusaron de cínico. Creo que el cinismo es una uva amarga. Es una debilidad. Es decir: '¡Todo está mal! ¿Entendés? ¡Esto no está bien! ¡Aquello no está bien!'. El cinismo es la debilidad que evita que nos ajustemos a lo que ocurre en el momento. El optimismo también es una debilidad. 'El sol brilla, los pájaros cantan, sonríe.' Eso es mierda también. La verdad está en algún lugar entre los dos. Lo que es, es. Si no estás listo para soportarlo, joderse".
La moralidad convencional.
"Puede que no exista el infierno, pero los que juzgan pueden crearlo. Pienso que la gente está sobredomesticada. Uno tiene que averiguar lo que le pasa, y cómo va a reaccionar. Voy a usar un término extraño aquí: el bien. No sé de dónde viene, pero siento que hay un básico rasgo de bondad en cada uno de nosotros. No creo en Dios, pero creo en esta 'bondad', como un tubo dentro de nuestros cuerpos. Puede ser alimentada. Siempre es mágica, por ejemplo cuando en una autopista sobrecargada de tráfico un extraño hace lugar para que alguien pueda cambiar de mano... es esperanzador".
Sobre ser entrevistado.
"Es como ser arrinconado. Es vergonzoso. Por eso, no siempre digo toda la verdad. Me gusta jugar y burlarme un poco, así que doy información falsa sólo por el gusto de entretener y mentir. Así que si quieren saber algo sobre mí, no lean una entrevista. Ignoren ésta, también".

"parental adversory"

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