9 ago 2010

El muro rojo.

Las lágrimas caían por su rostro como en un ventana caen las gotas de agua en un día de lluvia.
Él puso una cara de no entender nada. Soltó un suspiro de desolación.
Ella seguía llorando. Él no la consoló. Para nada. Se quedó fijo, mirando el muro color rojo de la habitación de ella.
Todo había terminado.

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